La lucha contra la piratería musical debe comenzar por una diversidad de gama y precios en los servicios de música on-line y en los CD.Categories: Actualidad
Y es que según el Departamento de Prensa de la Asociación Música en Internet es evidente que si los Top Manta no tuvieran aceptación social, estos desaparecerían.
El problema es que ningún ciudadano que compre en un Top Manta, y lamentablemente son muchos, siente cargo de conciencia. No consideran que estén realizando un acto perjudicial para la cultura musical.
De esta forma no es suficiente con pedir a la ciudadanía que se conciencien sobre el mal que la piratería está haciendo a un bien cultural como es la música, además hay que ofrecerles alternativas que les interesen.
Las asociaciones que defienden los derechos protegidos por propiedad intelectual nos cansamos de lanzar este tipo de mensajes, pero no hacen mella en el consumidor. Por otro lado resultan paradójicos cuando vienen de un sector “industrial”, la industria discográfica, siendo la música un bien “cultural” y “popular”, que como tal debiera ser tratado.
Desde la AMI consideramos que la industria discográfica se ha estancado y encerrado en una postura inamovible y no invierte tiempo en buscar soluciones racionales.
Todo fabricante de productos ofrece al consumidor diferentes ofertas dependiendo del acabado de los mismos. Las discográficas no son capaces de diversificar su gama de productos y esto les estanca en unos productos estándar con unos precios estándar. Así un ciudadano con poco poder adquisitivo debe pagar lo mismo por un CD que un ciudadano con un alto poder adquisitivo.
El mercado ha evolucionado de otra forma, si no me alcanza el bolsillo para comprar un coche alto de gama de mi marca favorita que vale 100.000 euros, me podré comprar el de gama baja de esa misma marca, pero que cuesta 12.000 euros, al que sí llego.
La diversidad de precios es necesaria en un mercado que ha cambiado su condición cultural por la industrial. Si la industria discográfica diversifica su producción puede acceder a un mayor número de consumidores con diferente poder adquisitivo.
Un estudiante compraría un CD de su grupo favorito en una tienda legal por cinco o seis euros, aunque este viniese con una presentación muy austera (en una funda de cartón y sin libreto, por ejemplo), le darían lo mismo que en un “top manta”, a un precio similar, pero con la diferencia de que parte de esos cinco euros irían a parar a los bolsillos de autores y artistas y además con unas garantías.
Otro tanto ocurre con la música on-line, diversificar los precios de las descargas es fundamental para que los consumidores on-line comiencen a sustituir el P2P por servicios legales de pago. El precio impuesto de 0´99 es inviable para sectores de consumidores con bajo poder adquisitivo, que sin embargo demandan música. Sin embargo esa misma canción sería descargada a un precio inferior por alguien que no tuviese ese poder adquisitivo, aún si su calidad no fuese CD pero sí lo suficientemente buena y si ese servicio no fuese acompañado de un valor añadido (como puede ser el visionado de video-cilps, etc.)
El pago compensaría respecto a los servicios P2P, lentos, con virus y con spyware que son tediosos para el uasuario, además de suponer un alto riesgo.
No hay que olvidar que el precio de coste de un CD no supera los 2 euros (derechos de autores y artistas incluídos) y el de un fichero comprimido es aún mucho menor, y los gastos de distribución física (transporte, etc) no existen, reduciéndose al coste de transferencia hasta el ordenador del usuario. De ahí a 18 euros que cuesta un CD o a los 0´99 euros que cuesta una descarga en los servicios de Internet que cuentan con el beneplácito de la industria discográfica, hay mucho margen.
No hay más que ver los beneficios millonarios (en euros) de la industria discográfica para comprobar que esto es así.
Todo es cuestión de que las compañías de discos comiencen a pensar en nuevas técnicas de marketing, en lugar de “echar balones fuera” culpando sistemáticamente a los comportamientos sociales de una gran parte de los ciudadanos, que no actuarían de esa forma si tuvieran la oferta adecuada a sus necesidades y capacidad adquisitiva.
AMI – Dpto. de Comunicación – Enero de 2005 – prensa@asociacionmusica.com

Tienen toda la razón: Es verdad, yo paso del libreto y de toda la parafernalia de presentación que llevan los CD. Yo lo único que quiero es la música. Lo de las descargas ya es un precio impuesto “por la cara”, porque el coste de producción y distribución es mucho menor que el de CD. Que dejen de acusar a terceros y que pìensen soluciones “más realistas”, que los directivos de las discográficas cobran una pasta.
pero bueno…: ¿Tan dificil es comprender que comparta lo que quiera con los demás? ¿ o es que ahora porque esto le joda a determinada industria me tengo que volver gilipollas y tengo que leer estupideces para llegar a acuerdos como si fuera un político? pero desde cuando en mercado libre funciona así?? con carátula sin carátula o con lo que sea no tengo que darle explicaciones a nadie de lo que haga en y con mi vida privada¡¡¡¡¡
Pagar por la música sí, pero a su precio: Pues yo por cinco euros me compraba en una tienda lo mismo que me dan en un Top Manta, tampoco hay que pasarse y ser tan radical. Al menos así los artistas cobrarían su parte, en el TopManTa los únicos que se lo llevan son los “mafias” que explotan a los manteros. Vamos a intentar entre todos que esto se “humanice”
Mi precio: Lo dicho.Gratis no puede ser evidentemente, pero tpco 15 o 18 Euros. Yo compraría a 5 Euros en tienda y a 2 Euros la descarga del CD completo.(0,99 me parece una alternativa cara frente a P2P) seamos razonables.